A continuación, presento un artículo detallado sobre la relación entre Jeffrey Epstein y el desarrollo de la Inteligencia Artificial, basado en hechos documentados y las recientes desclasificaciones de archivos.

La red oscura del mecenazgo
La figura de Jeffrey Epstein ha sido analizada exhaustivamente desde su vertiente criminal, pero existe una dimensión menos explorada que hoy recobra relevancia: su papel como financista estratégico en la vanguardia de la Inteligencia Artificial (IA) y el transhumanismo. A través de la Jeffrey Epstein VI Foundation, el magnate no solo buscaba lavar su imagen, sino influir activamente en el desarrollo de tecnologías que buscaban redefinir la biología y la cognición humana.
El nexo con el MIT y los padres de la IA
Uno de los focos principales de su inversión fue el MIT Media Lab. Documentos internos y auditorías realizadas por el propio Instituto Tecnológico de Massachusetts confirmaron que Epstein donó cerca de $800,000, parte de los cuales fueron destinados específicamente a investigadores vinculados a la computación avanzada.+1
Entre los nombres más destacados aparece el de Marvin Minsky, considerado uno de los «padres» de la Inteligencia Artificial. La relación entre ambos trascendió lo financiero; Minsky fue un invitado recurrente en las propiedades de Epstein, incluyendo su isla privada en las Islas Vírgenes. Estas conexiones permitieron a Epstein posicionarse en el centro de debates sobre la Inteligencia Artificial General (AGI), una forma de IA que igualaría o superaría la capacidad intelectual humana.+1
SingularityNET y el caso Ben Goertzel
Recientes desclasificaciones de archivos del Departamento de Justicia de EE. UU. (febrero de 2026) han arrojado luz sobre los vínculos de Epstein con Ben Goertzel, pionero en el campo de la AGI y ex científico jefe de Hanson Robotics (desarrolladores del robot Sophia).
Según los informes, Epstein canalizó fondos a través de la organización Humanity+ para apoyar el proyecto OpenCog, un marco de software de código abierto diseñado para crear una inteligencia artificial de nivel humano. Estas donaciones, aunque menores en comparación con las de grandes corporaciones, fueron críticas: permitieron a Goertzel cumplir con los requisitos de patrocinio privado necesarios para acceder a subvenciones del gobierno de Hong Kong, movilizando un total de $1.13 millones de dólares en fondos públicos para la investigación de IA entre 2010 y 2016.+1
Transhumanismo y eugenesia tecnológica
La inversión de Epstein en IA no era un interés puramente técnico. Sus comunicaciones sugieren una fascinación por el transhumanismo: la creencia de que la tecnología debe utilizarse para mejorar radicalmente la especie humana.
- Optimización existencial: Epstein financió redes de pensamiento como la Edge Foundation, donde se reunían las élites de Silicon Valley para discutir sobre el futuro de la mente y la máquina.
- Visión eugenésica: Diversos testimonios indican que Epstein planeaba utilizar la IA y la ingeniería genética para «sembrar» la raza humana con su propio ADN, una visión que críticos han calificado como una versión moderna de la eugenesia, legitimada bajo el manto de la ciencia de vanguardia.
Consecuencias institucionales
El impacto de estas inversiones provocó una crisis ética sin precedentes en la academia. La revelación de que Epstein continuó financiando proyectos de IA años después de su primera condena en 2008 forzó la renuncia de figuras como Joi Ito, entonces director del MIT Media Lab, y llevó a una revisión profunda de cómo las instituciones científicas auditan el origen de sus fondos.
Hoy, la sombra de Epstein sigue presente en los debates sobre la ética de la IA, recordando que el desarrollo de la tecnología más potente de nuestra era estuvo, en ciertos puntos críticos, influenciado por redes de poder y capital profundamente cuestionables.