19 de febrero de 2026

El vínculo entre Bill Gates, cofundador de Microsoft, y el financiero convicto Jeffrey Epstein ha sido uno de los temas más controvertidos en la crónica de la élite tecnológica y financiera reciente. Lo que comenzó como una serie de reuniones justificadas bajo fines filantrópicos terminó convirtiéndose en un factor determinante en el divorcio de los Gates y en una mancha persistente en la reputación del magnate.


1. El inicio de la relación (2011)

A pesar de que Jeffrey Epstein ya era un delincuente sexual registrado en 2011 tras su condena de 2008 en Florida, Bill Gates inició una serie de encuentros con él ese mismo año. Según investigaciones documentadas por The New York Times y The Wall Street Journal, Gates visitó la mansión de Epstein en Manhattan en múltiples ocasiones.

El argumento inicial de Gates fue que estas reuniones tenían como objetivo discutir formas de aumentar la recaudación de fondos para la Fundación Bill y Melinda Gates, aprovechando la supuesta red de contactos de alto nivel que Epstein poseía.


2. Los encuentros documentados

A diferencia de otros personajes públicos que negaron conocer a Epstein, los registros confirman que el vínculo fue recurrente durante años:

  • Vuelos en el «Lolita Express»: Registros de vuelo indican que Gates voló en el avión privado de Epstein en 2013 desde Nueva Jersey a Palm Beach.
  • Reuniones nocturnas: Se documentaron encuentros en la residencia de Epstein en Nueva York, donde Gates llegó a declarar en correos electrónicos internos que el estilo de vida de Epstein era «muy diferente e intrigante», aunque «no funcionaría para él».
  • Vínculos académicos: Epstein fue una pieza clave en la mediación de donaciones de Gates al MIT Media Lab, un hecho que posteriormente provocó la dimisión de Joi Ito, director del laboratorio, tras revelarse que intentaron ocultar el origen de los fondos.

3. El factor del divorcio

En mayo de 2021, Bill y Melinda French Gates anunciaron su divorcio tras 27 años de matrimonio. Fuentes cercanas a la pareja, y posteriormente la propia Melinda en entrevistas para la CBS, confirmaron que los lazos de Bill con Epstein fueron una de las causas principales de la ruptura.

Melinda manifestó haber tenido «pesadillas» tras conocer a Epstein en una ocasión y le dejó claro a su marido que no quería que tuviera relación con él. La insistencia de Bill en mantener el contacto pese a las advertencias de su esposa fracturó la confianza en la relación.


4. El «asunto de la jugadora de bridge»

En 2023, nuevas revelaciones añadieron una capa de sospecha sobre los motivos de Epstein para mantener el vínculo. Se informó que Epstein descubrió que Gates había tenido una relación extramatrimonial con una jugadora de bridge rusa llamada Mila Antonova.

Según los informes, Epstein habría intentado utilizar esta información para coaccionar o chantajear a Gates. Después de que Epstein pagara los estudios de codificación de la joven, le pidió a Gates que le reembolsara el dinero, lo que fue interpretado por analistas de seguridad como un recordatorio implícito de que conocía sus secretos.


5. La respuesta de Bill Gates

En sus declaraciones públicas más recientes, Gates ha adoptado un tono de arrepentimiento, calificando la relación como un error de juicio.

«Me reuní con él. No tenía ninguna relación de negocios ni de amistad con él… Esperaba que él pudiera atraer a personas ricas para la salud global. Resultó que eso no era real. Fue un error de mi parte.»

Sin embargo, los críticos señalan que la justificación filantrópica es débil, dado que en 2011 la reputación de Epstein ya era tóxica y un equipo de debida diligencia de una organización tan grande como la Fundación Gates debería haber vetado cualquier contacto.


Conclusión

La relación entre Bill Gates y Jeffrey Epstein ejemplifica los riesgos de las esferas de poder donde la ética suele subordinarse a la ambición de influencia. Aunque no se han presentado cargos criminales contra Gates relacionados con las actividades de Epstein, la asociación dejó una huella imborrable que obligó al creador de Microsoft a reestructurar su imagen pública y su vida personal.

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