Esta es una de las realidades más impactantes de la historia europea. Lo que hoy vemos como ciudades románticas y ordenadas, durante siglos fueron lugares donde el olor era casi insoportable y el peligro de epidemias era constante.
A diferencia de las civilizaciones americanas que mencionamos (como Caral o los Incas), que tenían sistemas de alcantarillado y una cultura del baño muy estricta, la Europa medieval y moderna tenía una relación muy complicada con la higiene.

El «Agua Va»: La realidad sanitaria de Europa
Durante siglos, especialmente en la Edad Media y hasta bien entrado el siglo XIX, la gestión de residuos en ciudades como París, Londres o Madrid era rudimentaria y peligrosa.
1. El mito y la realidad del baño
Existe la idea de que los europeos «nunca se bañaban». Esto es una media verdad:
- En la Edad Media: Existían los baños públicos, pero la Iglesia empezó a verlos con malos ojos por considerarlos lugares de pecado y lujuria.
- En el Renacimiento y Barroco: Se extendió la falsa creencia médica de que el agua abría los poros y permitía que las enfermedades (como la peste) entraran al cuerpo. Por eso, la gente prefería el «lavado en seco» con telas y mucho perfume, lo que generaba un olor corporal tremendo acumulado bajo capas de ropa.
2. Las calles como alcantarillas abiertas
En la mayoría de las ciudades europeas no había drenaje subterráneo. ¿Qué hacían con los desechos?
- El grito de «¡Agua va!»: Los ciudadanos acumulaban sus orines y excrementos en recipientes durante la noche. Por la mañana, simplemente los lanzaban por la ventana hacia la calle.
- Diseño de calles: Las calles se construían con una ligera pendiente hacia el centro (un pequeño canal) para que la lluvia se llevara los desperdicios. El problema es que, si no llovía, la «suciedad» se acumulaba, creando un lodo negro y fétido que la gente debía pisar.
- Zapatos de plataforma: Los famosos «chapines» o zapatos con suelas muy altas no eran solo moda; eran necesarios para caminar por las calles sin que el lodo de inmundicia tocara los pies.
3. El contraste con Sudamérica
Mientras en Europa se vivía así, en el continente americano la higiene era una prioridad:
- Tenochtitlán (México): Los españoles quedaron en shock al ver que la ciudad era más limpia que cualquier capital europea. Tenían miles de personas dedicadas exclusivamente a la limpieza de calles y baños públicos.
- Imperio Inca: Los sistemas de canales de agua cristalina corrían por las ciudades andinas. El baño diario era una costumbre común, y los sistemas de drenaje de lugares como Machu Picchu son tan perfectos que siguen funcionando en 2026 sin mantenimiento.
4. Consecuencias: Las grandes epidemias
Este descuido europeo tuvo un costo altísimo. La falta de higiene en las calles atraía ratas y parásitos, lo que facilitó la propagación de la Peste Negra (que mató a un tercio de Europa) y el Cólera. No fue hasta mediados del siglo XIX que se entendió la «Teoría de los Gérmenes» y se empezaron a construir los grandes sistemas de alcantarillado modernos.
¿Por qué eran tan sucios?
No es que les gustara la suciedad; era una mezcla de falta de infraestructura, creencias médicas erróneas y una explosión demográfica en ciudades que no estaban preparadas para tanta gente. El «asunto» de la higiene urbana fue algo que Europa tuvo que reaprender casi desde cero tras la caída del Imperio Romano.