Hubo un tiempo en que instalar Linux era sinónimo de instalar Ubuntu. Mark Shuttleworth y Canonical lograron lo imposible: llevar el software libre a la gente común con un CD gratuito y un sistema que «simplemente funcionaba». Sin embargo, lo que alguna vez fue una revolución, hoy se siente para muchos como un ecosistema pesado, burocrático y alejado de los deseos de su comunidad.
¿Por qué los usuarios avanzados y entusiastas están migrando a distros como CachyOS, Linux Mint o Pop!_OS? Aquí analizamos las razones de este desencanto.

1. La Dictadura de los «Snaps»
El punto más crítico es la obsesión de Canonical por imponer su formato de paquetes Snap. Aunque la idea de tener aplicaciones universales es buena en papel, la ejecución en Ubuntu ha sido problemática:
- Rendimiento Lento: Las aplicaciones Snap suelen tardar más en abrir la primera vez porque son contenedores comprimidos que deben «montarse».
- Falta de Libertad: Canonical controla el «Snap Store» de forma centralizada. Esto contradice la filosofía descentralizada de Linux. Mientras que distros como Linux Mint han bloqueado los Snaps por defecto para dar libertad al usuario, Ubuntu te los sirve hasta en la sopa.
2. Publicidad y «Telemetría» Corporativa
A diferencia de los años 90 o inicios de los 2000, donde la privacidad era el estandarte de Linux, Ubuntu ha coqueteado peligrosamente con prácticas corporativas. Desde la polémica búsqueda de Amazon integrada en el pasado hasta las sugerencias de Ubuntu Pro en la terminal cada vez que intentas actualizar (sudo apt upgrade), el sistema se siente menos como una comunidad y más como un producto que intenta venderte algo constantemente.
3. Software «Congelado» (Paquetes Antiguos)
Ubuntu se basa en Debian y tiene un ciclo de versiones cada 6 meses (o 2 años para las LTS). El problema es que, en un mundo donde el hardware evoluciona cada semana, tener un kernel o drivers de hace un año es un pecado.
- Comparativa con CachyOS: Mientras que en tu CachyOS actualizas y recibes lo último de NVIDIA o de la Raspberry Pi al instante, en Ubuntu a menudo tienes que recurrir a los «PPAs» (repositorios externos), lo que a la larga puede volver inestable tu sistema (el famoso «infierno de dependencias»).
4. El Abandono del Escritorio (Desktop)
Muchos sienten que Canonical ha perdido el interés en el usuario de casa. Su verdadero negocio hoy son los servidores y la computación en la nube. Esto ha provocado que su interfaz (GNOME personalizado) se sienta menos pulida y más pesada que alternativas como el escritorio KDE Plasma o incluso el Cinnamon de Linux Mint, que escuchan mucho más el feedback de los usuarios.
5. La Competencia lo hace mejor
Hoy en día, el argumento de «Ubuntu es el más fácil» ya no es válido:
- Linux Mint: Ofrece una experiencia más familiar y ligera sin Snaps.
- Pop!_OS: Tiene una gestión de ventanas y drivers de video muy superior para gaming.
- CachyOS / Arch: Han demostrado que una distro «Rolling Release» puede ser estable y mucho más rápida gracias a las optimizaciones de compilación ($x86-64-v3$).
Tabla Comparativa: Ubuntu vs. El Nuevo Estándar
| Característica | Ubuntu (LTS) | CachyOS / Arch | Linux Mint |
| Formato de Apps | Snap (Forzado) | Nativo / AUR | Flatpak / Nativo |
| Velocidad de Inicio | Lenta (por Snaps) | Instantánea | Rápida |
| Actualizaciones | Periódicas (Lentas) | Rolling (Al día) | Periódicas (Estables) |
| Publicidad en Terminal | Sí (Ubuntu Pro) | No | No |
Nota del autor: Ubuntu sigue siendo una roca en servidores, pero para el escritorio de un entusiasta del «cacharreo», hoy se siente como un traje que te queda chico y que además te aprieta los zapatos.