Hubo un tiempo en que los ordenadores eran simplemente herramientas. Eran difíciles de configurar, sí, pero su maldad era inexistente porque carecían de la capacidad de observarnos. Hoy, en 2026, esa era ha muerto. La promesa de la «asistencia inteligente» ha escondido un contrato faustiano: hemos intercambiado nuestra privacidad por una comodidad que, a menudo, ni siquiera pedimos.

1. La Evolución del Hardware: De la Incompetencia al Parasitismo
En la década de los 90, los usuarios luchaban contra las IRQ y códigos que parecían hechizos de Harry Potter. El PC era como un camarero desbordado que se desmayaba si le pedías demasiadas cosas a la vez. Pero, como bien señala el video, el hardware no era malvado, era limitado.
El cambio comenzó con inventos como el WinModem, que robaba CPU al usuario para ahorrar costes al fabricante. Fue el primer indicio de un hardware «vago» que dependía del software del sistema para funcionar, dejando a los usuarios de sistemas libres como Linux con «pisapeles» electrónicos.
2. La Dictadura del Firmware y la Obsolescencia Programada
El video expone casos flagrantes de abuso corporativo. Nvidia, al enfrentar chips defectuosos que se sobrecalentaban, optó por una actualización de firmware que forzaba los ventiladores al 100% para tapar el ruido y el fallo hasta que expirara la garantía.
Sin embargo, el trono de la infamia lo ocupan las impresoras. HP introdujo la «seguridad dinámica» para bloquear cartuchos de tinta no oficiales mediante actualizaciones nocturnas, mientras que Epson implementó contadores internos para bloquear máquinas perfectamente funcionales tras un número determinado de impresiones.
3. 2026: La IA como el Espía Definitivo
Hoy, la situación ha escalado. Ya no se trata solo de bloquearnos el hardware, sino de observar cada uno de nuestros movimientos. Con la llegada de los AI PCs y funciones como Windows Recall, el sistema operativo toma capturas de pantalla constantes de nuestra actividad.
Contexto Actual 2026: La tendencia actual no es solo la IA que responde preguntas, sino los agentes digitales autónomos. Estos sistemas ya no esperan nuestras órdenes; colaboran «mano a mano» con los profesionales, analizando flujos de trabajo en tiempo real. Aunque se venden como multiplicadores de productividad, han creado una infraestructura donde la confianza es la única moneda de cambio. Si el sistema «recuerda» todo lo que haces para ayudarte, también tiene un registro perfecto de tus errores, tus contraseñas y tu vida privada, convirtiéndose en un caramelo irresistible para ciberatacantes.
4. Reflexión Final: ¿Añoramos la Tostadora Tonta?
La pregunta que queda en el aire es: ¿Qué preferimos?. ¿La frustración de configurar una Sound Blaster en 1995 o la «comodidad» de un PC en 2026 que sabe qué desayunamos y qué escribimos?
El hardware actual es infinitamente más potente, pero ya no nos pertenece. Está encadenado a la nube, a suscripciones de tinta y a algoritmos de IA que procesan nuestros datos en servidores remotos. En la era de la inteligencia artificial general (AGI) asomando en el horizonte, la soberanía digital se ha convertido en un acto de resistencia. Ser dueño de tu PC hoy significa, cada vez más, desconectarlo de la red que supuestamente lo hace inteligente.