26 de febrero de 2026

En un mundo dominado por Windows 11, la inteligencia artificial y el hardware de última generación, existe un rincón del planeta que parece haberse detenido en el tiempo, o mejor dicho, que ha decidido que lo «retro» no es una moda, sino una necesidad. En Armenia, el mítico Windows XP —un sistema operativo lanzado originalmente en 2001— no solo sigue vivo, sino que ostenta una cuota de mercado que desafía toda lógica tecnológica.

1. Las cifras del absurdo: ¿82% de Market Share?

Según los datos recopilados por StatCounter, la situación en Armenia es un fenómeno único. Mientras que en el resto del mundo Windows XP es un recuerdo marginal, en este país caucásico las estadísticas muestran picos de uso que superan el 80% en pleno 2024 y 2025.

Lo más sorprendente no es solo su supervivencia, sino su resurgimiento. Gráficamente, se observa cómo sistemas más modernos como Windows 7 o Windows 10 han tenido subidas y bajadas, pero hay puntos de inflexión donde el uso de Windows 10 decrece mientras que Windows XP vuelve a subir. Es, literalmente, un espejo invertido de la evolución tecnológica global.

2. ¿Por qué Windows XP se niega a morir en Armenia?

No hay una sola razón, sino una tormenta perfecta de factores económicos, sociales y educativos:

  • Éxodo de Talento: Armenia tiene una población de aproximadamente 3 millones de personas, pero se estima que hay más de 8 millones de armenios viviendo en el extranjero. La fuga de cerebros y de gente joven educada tecnológicamente deja un parque informático estancado en manos de quienes no ven la necesidad de actualizarse.
  • La era del Smartphone: Para muchos armenios, el PC dejó de ser una prioridad cuando llegaron el iPhone y Android. La gente prefiere gastar su limitado presupuesto en un móvil moderno (donde hacen banca, redes sociales y consumo de video) antes que en renovar un ordenador de torre o portátil. El PC ha quedado relegado a tareas básicas o simplemente al olvido funcional.
  • Hardware Legacy: Existe una gran cantidad de maquinaria industrial, médica (microscopios) y estudios de música que dependen de drivers y software que solo funcionan correctamente en la arquitectura de Windows XP. Cambiar el software implicaría cambiar máquinas de miles de dólares que el país no puede permitirse renovar masivamente.

3. Nigromancia Tecnológica: Reviviendo un IBM ThinkPad de 2003

Para demostrar que es posible usar Windows XP en la actualidad, el video nos sumerge en un proceso de restauración de un IBM ThinkPad R40, una joya de la ingeniería de hace más de dos décadas.

Especificaciones del «monstruo» retro:

  • Procesador: Pentium M (arquitectura Banias).
  • RAM: Ampliada a 1.5 GB (una barbaridad para la época).
  • Almacenamiento: Un SSD M.2 NVMe adaptado mediante una controladora a puerto IDE, eliminando el cuello de botella del disco mecánico original.
  • Gráfica: ATI Mobility Radeon 7500.

4. El Kit de Supervivencia: Legacy Update y MyPal

Conectarse a internet con Windows XP hoy en día es, en palabras del autor, «peligroso por el tema de los virus». El sistema carece de parches oficiales desde 2014, lo que lo hace vulnerable a ataques como WannaCry. Sin embargo, la comunidad entusiasta ha creado herramientas para mitigar esto:

  • Legacy Update: Una herramienta espectacular que permite a Windows XP conectarse nuevamente a los servidores de Windows Update (ahora bajo dominios de la comunidad) para bajar los últimos parches de seguridad y el Service Pack 3 de forma automatizada.
  • MyPal Browser: Dado que Internet Explorer es incapaz de renderizar la web moderna debido a los certificados HTTPS, MyPal (basado en el motor de Firefox/Pale Moon) permite navegar por sitios como YouTube o noticias actuales desde el XP.

5. Conclusión: Un viaje en el tiempo

Ver Windows XP funcionando de forma fluida gracias a un SSD y parches comunitarios es una experiencia nostálgica, pero también un recordatorio de la brecha digital. Mientras Armenia siga priorizando la movilidad y lidiando con su situación económica, Windows XP seguirá siendo el «fósil viviente» que domina sus escritorios. Como dice Tukaram al final de su experimento: «Este ordenador tiene 20 años y aquí está, como un titán».

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