4 de febrero de 2026

No es una teoría sobre la existencia confirmada de civilizaciones antiguas, sino uno de los experimentos mentales más fascinantes de la astrobiología y la geología moderna. Planteada originalmente en 2018 por Adam Frank (astrofísico de la Universidad de Rochester) y Gavin Schmidt (director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA), esta hipótesis nos obliga a cuestionar qué tanto sabemos realmente sobre el pasado profundo de nuestro planeta.

A continuación, un análisis completo y actualizado sobre esta posibilidad científica.

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1. El Concepto: ¿Somos los primeros?

La hipótesis toma su nombre de los Silurians, una raza de reptiles inteligentes de la serie Doctor Who que supuestamente vivió en la Tierra millones de años antes que los humanos.

El punto central de Frank y Schmidt no es afirmar que hubo «hombres lagarto», sino preguntar: Si una civilización industrial hubiera existido en la Tierra hace 50 o 100 millones de años, ¿podríamos detectarla hoy?

La respuesta es inquietante: Probablemente no.

Por qué el registro fósil es «engañoso»:

  • Erosión y Tectónica: La corteza terrestre se recicla constantemente. Casi todo el suelo que pisamos hoy no existía hace 60 millones de años. Las ciudades y edificios se convertirían en polvo en apenas unos pocos milenios.
  • Fosilización Rara: Solo una fracción minúscula de los seres vivos se convierte en fósil. Si una civilización durara 100,000 años (mucho más de lo que llevamos nosotros como sociedad industrial), podría no dejar ni un solo rastro óseo detectable millones de años después.

2. La «Tecnofirma» Geológica

Si las ciudades desaparecen, ¿qué queda? Frank y Schmidt proponen buscar huellas químicas en los estratos sedimentarios, similares a las que estamos dejando nosotros en el llamado Antropoceno:

  1. Isótopos de Carbono: La quema masiva de combustibles fósiles altera la proporción de carbono en la atmósfera. Un pico repentino de carbono en rocas antiguas podría indicar una industria del pasado.
  2. Plásticos y Químicos Sintéticos: Moléculas como los esteroides sintéticos o los bifenilos policlorados (PCB) no existen en la naturaleza. Si encontráramos restos de estos en capas de roca de hace 40 millones de años, tendríamos una prueba irrefutable.
  3. Radiactividad: Si hubieran usado energía nuclear, ciertos isótopos de vida larga (como el Plutonio-244) serían detectables durante millones de años.
  4. Sedimentos de Fertilizantes: El uso masivo de nitrógeno y fósforo para la agricultura altera los ciclos biológicos de manera visible en el registro geológico.

3. Candidatos en la Historia: El PETM

Los científicos analizaron eventos pasados que parecen sospechosos. El más relevante es el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM), ocurrido hace 56 millones de años.

  • Durante este evento, la temperatura del planeta subió entre 5 y 8 °C en un periodo geológicamente corto.
  • Hubo una inyección masiva de carbono a la atmósfera.
  • ¿Fue una civilización? La mayoría de los geólogos creen que fue causado por erupciones volcánicas masivas o la liberación de metano del fondo marino. Sin embargo, la Hipótesis Siluriana señala que la «firma» del PETM es curiosamente similar a lo que los humanos estamos provocando hoy.

4. Actualización 2024-2026: La Mirada hacia el Espacio

En los últimos años, la hipótesis ha evolucionado hacia la astrobiología comparada. Si la Tierra es tan buena borrando sus huellas, quizás debamos buscar en otros lugares:

  • La Luna y Marte: Al no tener tectónica de placas ni erosión por agua/viento significativa, si una civilización terrestre pre-humana llegó al espacio, sus artefactos (satélites o bases) podrían seguir allí intactos después de millones de años.
  • La Paradoja de la Sostenibilidad: Un hallazgo reciente en los debates sobre esta hipótesis sugiere que cuanto más avanzada y sostenible es una civilización, menos rastro deja. Una sociedad que usa energía solar y materiales biodegradables sería invisible para los geólogos del futuro, mientras que una sociedad «sucia» basada en el carbón dejaría una marca más clara.

Conclusión: Una Lección de Humildad

La Hipótesis Siluriana no es una prueba de que hubo otros antes que nosotros, sino una advertencia sobre nuestra propia fragilidad. Nos enseña que el tiempo profundo es capaz de devorar continentes enteros, y que nuestra presencia en la Tierra, por muy tecnológica que sea, podría terminar siendo apenas una capa de un centímetro de espesor en el gran libro de la geología terrestre.

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